Instrucciones
Lee cada afirmación y elige la opción que más se parezca a cómo actúas normalmente.
No hay respuestas buenas ni malas: solo sinceras.
Escala de respuesta:
1️⃣ Nunca o casi nunca
2️⃣ A veces
3️⃣ Frecuentemente
4️⃣ Casi siempre
VARIABLES EVALUADAS
1️⃣ Planificación y organización
2️⃣ Prioridades y toma de decisiones
3️⃣ Autodisciplina y hábitos productivos
4️⃣ Manejo de distracciones y procrastinación
5️⃣ Equilibrio y bienestar temporal
INTERPRETACIÓN FINAL
- Puntuación entre 50 y 90 – Gestión del tiempo baja:
Tiendes a actuar de forma reactiva ante tus tareas, sin una planificación clara.
Esto puede llevarte a acumular pendientes o sentirte abrumado por la falta de control.
Te beneficiará aprender técnicas básicas de organización (como listas, planificación semanal o método Pomodoro) y trabajar la constancia en la ejecución de tus planes.
- Puntuación entre 91 y 140 – Gestión del tiempo media:
Tienes noción de tus prioridades, pero no siempre las aplicas de forma consistente.
Sueles alternar momentos de alta productividad con otros de dispersión o desorganización.
Desarrollar rutinas estables, limitar distracciones y revisar tus metas semanalmente te ayudará a ganar eficacia y serenidad.
- Puntuación entre 141 y 170 – Buena gestión del tiempo:
Sueles organizarte bien y aprovechar tus recursos, mostrando constancia y previsión.
Eres capaz de priorizar y mantener el foco, aunque aún podrías optimizar tus tiempos de descanso o evitar la sobrecarga.
Consolidar tus hábitos y revisar tus límites te permitirá mantener un equilibrio sostenible.
- Puntuación entre 171 y 200 – Excelente gestión del tiempo:
Dominas la organización personal y el uso consciente del tiempo.
Sabes equilibrar trabajo, descanso y desarrollo personal, lo que te permite alcanzar tus objetivos sin sacrificar bienestar.
Para seguir creciendo, evita caer en la autoexigencia excesiva y reserva momentos para la reflexión y el descanso genuino.
Preguntas que tendrás que responder (50 ítems)
Planificación y organización
-
Elaboro una lista de tareas o agenda antes de comenzar el día.
-
Sé cuánto tiempo me tomará realizar cada tarea.
-
Al final del día, reviso lo que he conseguido y lo que queda pendiente.
-
Me cuesta mantener una rutina estable de trabajo o estudio.
-
Organizo mi entorno antes de comenzar una tarea importante.
-
Suelo subestimar el tiempo que necesito para hacer algo.
-
Divido los proyectos grandes en pasos más pequeños y alcanzables.
-
Me resulta difícil seguir un horario planificado.
-
Me adelanto a los plazos en lugar de dejarlo para el último momento.
-
Suelo comenzar el día sin un plan claro de lo que haré.
Prioridades y toma de decisiones
-
Identifico qué tareas son realmente importantes antes de empezar.
-
Me cuesta distinguir entre lo urgente y lo importante.
-
Dedico tiempo a las cosas que me acercan a mis objetivos.
-
Paso mucho tiempo en actividades poco productivas.
-
Sé cuándo decir “no” para proteger mi tiempo.
-
A veces me disperso en tareas secundarias por evitar las difíciles.
-
Priorizo las actividades que requieren más concentración al inicio del día.
-
Siento que no tengo tiempo para lo que de verdad importa.
-
Planifico mis semanas de acuerdo con mis metas a medio plazo.
-
Tomo decisiones rápidas y realistas sobre qué hacer primero.
Autodisciplina y hábitos productivos
-
Mantengo el foco incluso cuando no tengo motivación.
-
Dejo las cosas a medias cuando pierdo el interés.
-
Cumplo con los compromisos que asumo conmigo mismo/a.
-
Me cuesta comenzar una tarea si no me apetece.
-
Sigo un horario fijo para las actividades importantes.
-
Soy constante con mis hábitos de estudio o trabajo.
-
Postpongo las tareas difíciles sin justificación.
-
Me recompenso cuando logro cumplir mis metas diarias.
-
Pierdo mucho tiempo en prepararme antes de empezar una tarea.
-
Puedo mantener la disciplina incluso ante distracciones.
Manejo de distracciones y procrastinación
-
Me distraigo fácilmente con el móvil o las redes sociales.
-
Sé crear un entorno sin interrupciones para concentrarme.
-
Cuando me distraigo, tardo en volver a concentrarme.
-
Establezco tiempos concretos para revisar mensajes o redes.
-
Me cuesta decir “ahora no” a las interrupciones de otros.
-
Utilizo técnicas para mantener el foco (como el Pomodoro o bloques de trabajo).
-
Me dejo llevar por la pereza cuando tengo muchas cosas pendientes.
-
Identifico las causas de mi procrastinación y las enfrento.
-
Suelo aprovechar los pequeños ratos muertos del día.
-
Cuando me distraigo, sé retomar la tarea sin frustrarme.
Equilibrio y bienestar temporal
-
Dedico tiempo al descanso y desconexión sin sentir culpa.
-
Me cuesta desconectar mentalmente del trabajo o las obligaciones.
-
Siento que el día no me alcanza para todo lo que quiero hacer.
-
Respeto mis tiempos de descanso y sueño.
-
Alterno correctamente trabajo, ocio y autocuidado.
-
Me siento satisfecho/a con cómo distribuyo mi tiempo.
-
Me sobrecargo de tareas y luego me siento agotado/a.
-
Sé delegar o pedir ayuda cuando lo necesito.
-
Valoro mi tiempo como un recurso limitado y valioso.
-
Me siento en equilibrio entre productividad y bienestar personal.